Es la ciencia “que estudia la vida de los signos en el seno de la vida social”,
Ferdinand De Saussure, el padre de la lingüística moderna, la denominó semiología.
Otros autores (Peirce, Morris y, más recientemente, Umberto Eco) han preferido el
término semiótica para referirse al estudio de los signos, de las estructuras y de los
procesos significativos. La semiótica (o la semiología) es más amplia que la
lingüística, pues mientras aquélla se dedica al estudio de todo lo que se constituye
en signo, de cualquier manifestación comunicativa, del lenguaje en un sentido
amplio; la lingüística se dedica específicamente al estudio de los signos lingüísticos,
de esos signos que utilizamos todos los días al hablar o al escribir, de esos signos
que conforman el sistema de la lengua, el lenguaje en sentido estricto. Sin embargo,
en la práctica, estudiar lingüística implica también de alguna manera estudiar
semiótica, y viceversa.